El conflicto armado interno en Colombia es una guerra
asimétrica de baja intensidad que se
desarrolla en Colombia desde la década de 1960. Los principales actores involucrados han sido en un
comienzo el Estado colombiano y las guerrillas de extrema izquierda, sumándose
décadas después los grupos paramilitares de extrema derecha, los carteles del
narcotráfico y las bandas criminales. Ha pasado por varias etapas de
recrudecimiento, en especial desde los años ochenta cuando algunos de los
actores se comenzaron a financiar con el narcotráfico.
El conflicto
tiene sus antecedentes históricos en la época de «La Violencia» (conflicto bipartidista que se gestó
a finales de la década de 1940 y los 50´s y que tiene sus orígenes primigenios cuando Colombia -entonces
llamada la Nueva Granada- se
independizó de España e inició una
pugna sobre el modelo de Estado que debía adoptar el país), sin embargo, cada
etapa de la historia del país ha traído consigo un enfrentamiento diferente.
Las causas
para que se desarrollara el conflicto armado colombiano se centran en una
amalgama de elementos entre los que cabe destacar la debilidad del Estado, el
conflicto por la posesión de la tierra, la existencia de marcadas diferencias
económicas, o la polarización y la persecución de la población civil debido a
su orientación política. También destaca la permanencia de guerrillas de
orientación comunista y la existencia de una industria del narcotráfico que se
ha introducido en todos los sectores de la sociedad y del Estado.
Durante la década de 1980 el conflicto
armado presentó un rápido escalamiento que se caracterizó por la intimidación
generalizada que produjo la guerrilla en numerosas regiones del país, por los
asesinatos selectivos de miembros civiles de la izquierda a manos de los
nacientes grupos paramilitares, así como por la aparición de sectores del
narcotráfico que chocan con la guerrilla en desarrollo de sus actividades
delincuenciales (en particular, por el secuestro extorsivo de familiares de
capos del narcotráfico por parte de la guerrilla). En esa década, el país
experimentó transformaciones económicas que se centraron en la transición de
Colombia de país cafetero a país minero y cocalero, con el dinamismo de nuevos
sectores de la agroindustria, así como de la minería del carbón, el petróleo y
el oro. A esta irrupción de nuevos polos de desarrollo económico se sumó el
suroriente del país, donde creció la industria ilegal de la coca.
La época en
la que se ubica el mayor recrudecimiento ocurrió entre 1988 y 2003, pero es en
la segunda mitad de la década de 1990 cuando se
presenta la mayor degradación del conflicto debido a que se generalizan las
tomas armadas de poblaciones, las desapariciones forzadas, las masacres
indiscriminadas de civiles, el desplazamiento forzado masivo y los secuestros
colectivos de civiles, militares y políticos; el pico de este recrudecimiento
se presenta durante la presidencia de Andrés
Pastrana y el gobierno de Álvaro Uribe, cuando confluyen el accionar del Estado, las
guerrillas, grupos de narcotraficantes y paramilitares.
A partir de
la desmovilización de los grupos paramilitares que se lleva a cabo entre 2003 y
2006, sumado al debilitamiento de la guerrilla, se presenta un descenso de la
intensidad del conflicto. No obstante, las estructuras paramilitares no cesaron
su accionar sino que siguieron comportándose como carteles de droga con gran
capacidad militar (llamados ahora Bacrim), mientras que la guerrilla todavía conserva capacidad
de acción y confrontación en ciertos lugares del país.
En 2013 un
estudio cifró en 220.000 las muertes causadas por el conflicto desde 1958. Sin embargo, si se suman el resto de personas que han
sufrido otros crímenes de guerra, la cifra total supera los 6 millones de
víctimas. Dentro de estas categorías se encuentran las personas que fueron
desaparecidas, amenazadas, secuestradas, víctimas de algún acto de terrorismo,
personas afectadas por el asesinato de un ser querido, víctimas de minas
antipersonal, tortura, reclutamiento forzado de menores de edad y violencia
sexual.
FARC:
Las Fuerzas Armadas Revolucionarias
de Colombia-Ejército del Pueblo o FARC-EP es una guerrilla que se autoproclama marxista-leninista. Fueron consideradas un
grupo terrorista tanto en Colombia como a nivel internacional.
Las FARC operaban en Colombia y en la zona fronteriza con Venezuela. Participaron del conflicto armado
colombiano desde su conformación oficial en 1964 y eran dirigidas por un secretariado de siete miembros que estuvo bajo el comando de Pedro Antonio Marín, conocido por los alias de Manuel
Marulanda Vélez o Tirofijo hasta su fallecimiento en marzo de 2008 por causas naturales. Desde
entonces, su líder en jefe fue Guillermo León Sáenz alias Alfonso Cano hasta que fue asesinado por el Ejército de Colombia el día 4 de noviembre de 2011. El 15 de noviembre la organización confirmó por medio de un comunicado que su nuevo
Comandante en jefe era Rodrigo Londoño Echeverri, alias «Timochenko» o «Timoleón Jiménez»
Sus
acciones consistían en narcotráfico,
guerra de guerrillas, minería ilegal, así como técnicas terroristas como la implantación de minas antipersona, el asesinato de civiles, miembros del gobierno, policías
y militares, el secuestro con fines políticos o extorsivos, atentados con
bombas y armas no convencionales (cilindros de gas, animales bomba), actos que
han provocado desplazamientos forzados de civiles, reclutamiento de menores,
destrucción de puentes y carreteras por medio de bombas con dinamita, además de
destrucción de estaciones de policía y las casas de los civiles que se
encuentran cerca.

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